Quién soy

Soy Miguel Endrino, psicoterapeuta de orientación gestáltica. Estoy especializado en acompañar y guiar a las personas para que puedan gestionar sus miedos y allanar el camino para poder tener una vida más tranquila.

Entiendo la terapia como un proceso de acompañamiento, donde la persona que acude se va dando cuenta de lo que le limita en su vida y va descubriendo que capacidades tiene y qué quiere hacer para resolver su problema.

Es una oportunidad para ver qué es lo que nos da miedo y cómo nos limita, para desdramatizar las equivocaciones. Una oportunidad para borrar la línea entre lo bueno y lo malo, lo adecuado y lo inadecuado, lo que esperan de nosotros y lo que nosotros queremos. Una oportunidad para decidir por nosotros mismos y disfrutar de la experiencia.

Porque detrás de todo está el cómo queremos vivir nuestra vida.

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Puedo ayudarte como terapeuta

El feedback que me devuelven mis clientes es que soy cercano y tengo la capacidad de no enjuiciar lo que le ocurre al otro. Me es fácil crear un espacio de confianza donde la persona se siente escuchada y protegida. Un lugar donde se puede expresar sin temor a ser juzgada o herida. La sesión se convierte en un espacio donde todo puede ser dicho donde todo puede ser puesto en duda y donde la persona que acude se siente ante todo vista y respetada.

Para mí la terapia no tiene que ser un camino dramático. El trabajo profundo no está reñido con el sentido del humor, la desdramatización o el reírnos de nosotros mismos.

Esa es mi manera de ver el camino terapéutico. Siempre desde la aceptación, compasión y el respeto a la persona que tengo a mi lado.

Puedes contactar conmigo AQUÍ

Puedo acompañarte a gestionar el miedo

Desde que tengo memoria el miedo ha estado presente en mi vida. Mi propia naturaleza y algunos sucesos que me ocurrieron ya de bebé debieron ponerse de acuerdo para configurarme como un niño con unos niveles altísimos de miedo. Uno de mis primeros recuerdos es que tenía miedo (rectifico, terror) a levantarme por la noche de la cama para ir al baño porque la muerte me estaba esperando en el lavabo – ¿no tendría otro sitio donde esperarme?-. También en algún punto de mi infancia me hice la promesa de no sentir miedo; cosa que funcionó sólo a medias. Sí, me desconecté del miedo, pero también lo hice del resto de emociones como la alegría o la tristeza. No sentir se convirtió en mi manera de ser y hacer. No sentía miedo, pero la sensación de vacío interno me acompañaba siempre.

Fue hacia los 28 años cuando el miedo volvió a aparecer para quedarse. Empecé a tener continuos ataques de pánico. Momentos en los que pensaba que me iba a explotar el pecho y morir de inmediato. Tremendamente asustado es como tomé contacto con la psicoterapia. Poco me imaginaba en mi primera visita a la que acudí esperando una solución instantánea -en la que yo no tuviera que hacer nada y el terapeuta me daría una solución casi mágica- que tendría que poner patas arriba mis creencias y enfrentarme a mis miedos para poder empezar a recobrar la tranquilidad y el sosiego en el día a día.

De aquello hace ya más de 20 años y, por suerte en ese camino he encontrado personas que me ayudaron desde la compasión y el respeto a transitar y superar mis limitaciones y mis miedos.

Así que , te puedo ayudar a gestionar y trascender tus miedos, porque además de la formación terapéutica y la experiencia de años de trabajo he estado en contacto con él toda mi vida.

Algunas cosas más sobre mí

Nací en Sabadell hace ya cuarenta y bastantes años y desde hace poco vivo en Barcelona. Todavía no me he acostumbrado ni al ruido de los coches ni a las competiciones de rally de la mañana. Soy un patinador tardío, entusiasta y algo oxidado por una colección de lesiones deportivas de juventud. Amante de los gatos y de todas las locuras que se les ocurre hacer, aunque convivir con dos, por ahora, es más que suficiente. Me encanta navegar por internet a la búsqueda de recetas de cocina que poder poner en marcha y compartir.

Después de 2 años empezando a trabajar a las 6 de la mañana y los 20 años siguientes a las 7.20, me niego a hacerlo ahora antes de las 10. Es que soy más de acostarme tarde que de madrugar…Me encantaría estar más tiempo en contacto con la naturaleza, pero me cuesta salir de la ciudad y de lo que ofrece. Soy más de montaña que de playa, tanta agua me da un poco de … miedo.

¿Sigues teniendo preguntas?

Si quieres saber algo más, o me quieres hacer algún comentario, ¡no lo dudes, contáctame!